ASÓMATE

 

El  Divino Narciso

Deriva para tiempos de contingencia

El Divino Narciso de La Rendija en la UNAM

por Miguel Ángel Quemain

El ejemplo más destacado del teatro que sobrevive en la contingencia lo tiene la UNAM, pues ha sabido extraer el material documental y académico detrás de sus puestas en escena y ofrecerlo a través de una unidad conceptual que, si bien no deja de tener su raíz en los foros, logra sustraerse a ese magnetismo de lo comunitario para ofrecerse como el testimonio de la puesta en escena y el montaje mismo, que se puede ver como si se tratara (que de eso se trata) de una producción ex profeso para mirarse a través de un ojo digital convertido en una pantalla donde cabe la escena.

Ya nos quitamos de esas ideas de qué es teatro y qué no, y hemos logrado avanzar hacia una consideración que imagina, analiza, interpreta y critica el espacio y sus dimensiones subjetivas, estetizantes en lo arquitectónico, lo musical y sonoro, pues junto con el espacio son la imagen de una gran cantidad de proyectos que hemos logrado apretar en los formatos que exige la tecnología.

El entramado musical, dancístico y plástico que cobija la UNAM en su coordinación de Difusión Cultural semeja el de una Secretaría de Cultura, pero visionaria y crítica, capaz de ofrecer no sólo lo que hacen los artistas por su cuenta, sino también una especie de epistemología de los hechos artísticos, como sucede en festivales como Vértice y el Aleph, ejemplos de las asociaciones de la  complejidad académica que dista mucho de ser una especie de cartelera, un aparador que se amuebla con los sudores y las carencias ajenas.

La preocupación sobre el regreso gradual a los escenarios, si es que eso es posible al menos en este 2020, se ha discutido con una gran incertidumbre, planteada desde distintas organizaciones teatrales. Muchas miradas vienen del interior del país o lo que consideramos tierra adentro, los estados donde la producción escénica no sólo es precaria sino caprichosa y está sometida a los vaivenes de la política cultural de entornos donde todavía es un oropel a media res entre el espectáculo y el arte declamatorio de la educación básica, que rinde tributo a la historia a través de poemas líricos y épicos sobre nuestra historia.

Una de las producciones más interesantes de la UNAM en este tenor es Divino Narciso, porque logra mostrar una de las propuestas más ricas, gestadas desde hace muchos años en la UNAM, con sus grandes sorjuanistas, seminarios, tesis, postgrados y coloquios dedicados a hilvanar el tejido fino que las enormes páginas de sor Juana han inspirado en ese espacio artístico y de conocimiento.

La conmemoración por el 325 aniversario luctuoso de sor Juana Inés de la Cruz ha dado a la luz este montaje, subtitulado Deriva para tiempos de contingencia, en coproducción con La Rendija, grupo formado en la Ciudad de México a la sazón de un conjunto de artistas muy arriesgados y trascendentes, cuya impronta llega hasta nuestros días en uno de sus representantes más significativos, Raquel Araujo, que ha hecho realidad varios sueños, vivos desde los años ochenta.

El Divino Narciso en el escenario de la UNAM, presentado en línea, es un interesante paquete presentado por la doctora Adriana Cortés Coloffon, una conocedora del mundo de sor Juana, quien polemizó con un conjunto amplio de maestros y especialistas que han luchado por que se conozca sin la banalización que suele oscurecer a los grandes personajes, en manos de las buenas intenciones de los políticos que se han asomado a ese cliché.

Digo significativo porque Cortés Coloffon ha sido no sólo una periodista cultural de probada calidad, sino también una cuidadosa divulgadora de nuestra literatura. Presentar el teatro desde esa dimensión significa también reconocer la lectura no sólo apasionada sino también erudita de Raquel Araujo, profundamente artística en el trenzado que hace con Óscar Urrutia, cuya práctica lo ha trasformado en un cineasta de extraño calibre poético, escénico y teatral. Pero ¿en qué consiste el ámbito y la propuesta digital este montaje?

Publicado en La Otra Escena de La Jornada, el 17 de mayo de 2020.

Accede al texto original aquí.

La Rendija, el nuevo teatro clásico

por Miguel Ángel Quemain

 

 

El divino Narciso de Sor Juana Inés de la Cruz. Deriva en tiempos de contingencia, guión y dirección de Raquel Araujo, a cuya realización digital se suma Oscar Urrutia, quien es el alma de muchas cosas y establece un rumbo que, trenzado con el de Araujo, tiene un aporte sustantivo también en lo visual en tanto artista plástico, gran constructor de imaginaciones y espacios que marcan la escenografía mexicana y, desde luego, lo cinematográfico, que en este contexto quiere decir dotar de un tempo fascinante a la labor de Araujo, que en esta visión sobre sor Juana le da al trabajo momentos de enorme belleza aforística.

No quise resistirme a un párrafo tan largo porque pretendía que esa casa de palabras estuviera habitada por esas dos maneras que, en el desglose estético, muestran las cualidades de uno y otro artista, porque vale la pena distinguirlas, dado que los lenguajes que exploran tienen un hilo de Ariadna con origen en el pasado artístico de cada uno, y hoy ofrecen el ejemplo de un trabajo colaborativo de una enorme originalidad en la escena mexicana.

Asombran sus logros porque su presencia en la escena nacional tiene que ver con todo lo que la compañía teatral a la que pertenecen, la que fundaron, al proyecto educativo, formativo y artístico de La Rendija, es capaz de vincular entre sí, con lo maya, lo yucateco, lo chilango y lo hispanoamericano, la cultura francesa y el horizonte filosófico que tanto ha fascinado durante toda su vida creativa a Raquel Araujo, con lo cual ha logrado hacer de su trabajo parte de una institución que va más allá de sí misma, para convertirse en patrimonio de un espacio que ha tenido a bien acoger varias producciones nacionales reconocidas y premiadas.

No es la primera vez que La Rendija aborda el tema de sor Juana; es parte de la madurez intelectual y artística de Raquel Araujo, una manera de volver a sus orígenes. Dije antes que siempre ha sido una artista fascinada con la filosofía (llamada) occidental, y sin dejar de serlo se ha decidido a mirar al fondo de sí misma y encontrar que, desde nuestros primeros balbuceos, ya sor Juana andaba ahí. Una vez le pregunté a Octavio Paz con qué personajes le gustaría conversar y me dijo que con Buda o con Jesucristo. Pero de inmediato reparó en la grandilocuencia de sus palabras, rectificó y me dijo que con sor Juana, que tal vez con ella sí tendría manera de trazar esa manera de hablar que llamamos conversación.

"Nueve años insistiendo en que es posible generar un diálogo, más que un aparador de espectáculos..."

Creo que a la directora terminó por pasarle lo mismo. Su sor Juana es el eslabón que conforma un lazo primordial con el teatro hispanoamericano y eso la llevó a establecer, en medio de todas las carencias posibles, el Noveno Festival de Teatro de la Rendija. Iberoamérica en escena, el año pasado. Nueve años insistiendo en que es posible generar un diálogo, más que un aparador de espectáculos, una conversación entre creadores teniendo al espectador, al alumno y al aficionado como parte de ese coloquio.

Los laberintos poéticos de Sor Juana, en colaboración con el director y dramaturgo Guillermo Heras, forma parte de esta continuidad que se presentó hace casi un año en su sede con apoyo institucional, que ha aprovechado como creadora beneficiada y coproduciendo con los programas del fonca, un fideicomiso que no se extingue a pesar de una voluntad extraña de dejar a los artistas a la deriva a sabiendas de que no sólo de pan vive el hombre.

Estos yucatecos lograron, hace justo tres años, que sus acentos se escucharan en el Festival Almagro, una ciudad a dos horas de Madrid, donde le devolvieron a la península una obra cuya metamorfosis la instalaba en el conjunto de propuestas de lectura sobre el Siglo de Oro y sobre un teatro que está lejos de sus presupuestos escénicos pero se adaptó al “Corral de Comedias”, primera piedra fundacional del teatro barroco. Todo eso tuvo que pasar para que ahora sea posible verla durante cincuenta y cinco minutos en teatro.unam.mx. Qué tal si discutimos sobre las posibilidades digitales y las metamorfosis de nuestro teatro en la próxima entrega. Todavía seguiremos en casa para entonces.

Segunda parte del artículo de Miguel Ángel Quemain publicado en La Otra Escena de La Jornada, el 31 de mayo de 2020.

Accede al texto aquí.

 
 

La Condesa Sangrienta

por Bruno Bert

Hay figuras históricas que rozan lo legendario y lo fantástico, a veces por su grandeza y otras simplemente porque enloquecieron manejando tal grado de poder que sus actos se volvieron desmesurados. Dentro de estas últimas se encuentra una condesa húngara —Erszabeth Gathory—, que me parece ubicar un poco antes del siglo XVI, a la que le sobrevino la inusual y un tanto costosa manía de bañarse en sangre de mujer joven (la virginidad no era obligatoria, pero sí apreciada), en vistosos rituales de descuartizamiento, con la idea de perpetuar así la juventud.

Cuando se desplazaba por el reino siempre la seguía un carromato-jaula cargado de víctimas para permitirle mantener sin pausas su costumbre. Todos conocían sus "peculiaridades", pero su estrecho parentesco con el rey la mantuvo a salvo. Hasta que en una fiesta que éste mismo organizó —y en la que cometió el error de invitarla—, los comensales comenzaron a encontrar trozos humanos en las macetas de los salones. Esto realmente indignó al monarca porque era una verdadera falta contra el buen gusto y la etiqueta de la corte, y sin más la relegó a una celda donde, como es natural, terminó muriendo. Pero antes de cometer este fatal error de buena educación había despachado a varios cientos de jovencitas y pasado a la historia de lo inverosímil.

Sobre esta figura como evocación de base, el grupo de La Rendija ha montado un espectáculo que tiene por nombre La condesa sangrienta, con el que se está presentando en el Centro Cultural Santa Teresa, un templo de-sacralizado que se encuentra a cien metros de Palacio Nacional.

La responsable del trabajo —en cuento a idea y construcción escénica— es Graciela Araujo. El espectáculo está lejos de intentar un acercamiento biográfico a la condesa en cuestión, sino que más bien construye un discurso de corte feminista (en realidad no me queda muy clara la intención ideológica de la puesta), en donde confronta distintos planos, como podría haberlo hecho (salvando las naturales distancias) el pintor Alberto Gironella en series como la de "Las Meninas", donde alterna libremente el tema básico de Velázquez con fragmentos de la famosa fotografía del descuartizamiento chino de "los mil cortes", donde la muerte y el placer parecen coincidir.

La cotidianeidad en el lenguaje y las acciones se entremezclan con lo poético y lo onírico, sugiriendo simultáneamente la vertiente de las interpretaciones de corte psicoanalítico con el llamado a las imágenes surrealistas. Para esto disponen de una serie de estructuras metálicas, de un color donde predominan los óxidos, que pueden al mismo tiempo dar una textura evocadora de los viejos gabinetes de tortura, y la presencia de las estructuras —los huesos, las ideas— al desnudo.

Es una pena que no profundicen la vertiente, porque una de ellas sobre todo —colgada con cadenas— es sumamente interesante y sugestiva. Las transitan, pero se quedan allí, en la superficie de su exploración estética, sin poder internalizar en obra un poder mayor que el que por sí mismas expresan, a partir del discurso que organiza su mera presencia. Sin extraer de ellas esa belleza de horror que apenas sugieren. Lo mismo sucede con el trabajo de los actores, con sus frecuentes desnudos y la abundancia guiñolesca de la sangre: aran sobre terreno fértil, pero sin poder hincar el hierro hasta el músculo que se contrae por el dolor.

En realidad pareciera que el hecho de que Raquel Araujo asumiera simultáneamente los roles de autor, director y actriz la ha limitado para una realización plena en cualquiera de ellos. Se siente como la necesidad de una visión externa que ahonde, seleccione y reestructure lo que más bien podría tomarse como una aproximación, aún en proceso, al tema tan amplio de las mutilaciones en el erotismo de la mujer.

El ámbito, las primeras imágenes y la música nos preparan el apetito para un festín más suculento. Hay errores (como los de la velocidad de dicción en un espacio de reverberancias que hace incomprensible la mitad de los textos) que son subsanables, y es evidente el empeño de los que participan y la fertilidad del camino.

Una labor de este tipo sería incongruente que se agotara en el estreno. En realidad, es ahora cuando debe comenzar el verdadero trabajo de afinación.

Bruno Bert, “La condesa sangrienta”, en Tiempo Libre, núm. 687, 8 julio 1993, p. 33.

Consulta en El Sistema de Información de la Crítica Teatral de la Secretaría de Cultura.

La Condesa Sangrienta

por Reyna Barrera López

 

 

“Llega a la muerte con todos tus apetitos con tu egoísmo y con tus pecados capitales”

-Rimbaud

 

Es necesario tener un pulso finísimo para plantear espectáculos eróticos. Raquel Araujo, del Teatro de la Rendija, ha creado imágenes y fantasías del sensualismo, que no son exclusivas del insomne o del morboso, sino de todo aquel que deja fluir sus más íntimos deseos.

 

Condesa sangrienta se relabora noche a noche -con renovada sangre- en el Foro X'TeReSa Arte Alternativo, del Centro Cultural (en Santa Teresa, la antigua), los actores Laura Masana, Mauricio Rodriguez, Omar Valdés, Ana Luz Manzanos, Concha Reséndiz, Lirio Roldán y Raquel Araujo externan sus emociones y buscan la evocación acuciada por la muerte -en la nave mayor del templo-, esta búsqueda adquiere delicadezas y tortuosidades como si se tratara de ilustrar a un poeta maldito.

 

"El montaje de Condesa sangrienta es visual, sugerente, su derrotero es azaroso, persigue el azúcar de los labios del clítoris..."

La puesta en escena sugiere entidades lujuriosas que hablan de vicios, desolladoras de bestias e incendiarias por amor al Sacrilegio. En esta atmósfera herrumbrosa (escenografía de Oscar Urrutia), de metal y óxido, Rimbaud diría: "Me sequé con el aire del crimen." Con una perspectiva de planos superpuestos los actores construyen historias desmadejadas sobre la vida de pareja, que así como prepara el cotidiano jugo de naranja, así exprime sus sentimientos mientras aparenta ocultar sus instintos. Las expresiones inaudibles -de uno y otro-, por las discontinuidades del eco, despiertan de nuevo el alucinado desfile de sus recuerdos, de manera reiterativa.

Al comienzo, el sonido indeciso de la música se va precisando, el eco se organiza en canciones y frases cuyo sentido no deberán interesar al espectador. El montaje de Condesa sangrienta es visual, sugerente, su derrotero es azaroso, persigue el azúcar de los labios del clítoris (una desmesurada estructura de metal de tres metros) que preside las acciones de otro de los planos, el relacionado con un personaje del Siglo XVI, la condesa húngara Erszabeth Bathory, quien -según la leyenda- solía bañarse con la sangre de mujeres vírgenes para permanecer siempre joven.

"Pretende que el actor ponga de manifiesto todo aquello que para el espectador resulta imposible hacer público..."

 

¿Cuántos velos habría que develar para encontrar el hilo conductor de esta obra? La trama carece de importancia: su piso dramático es el de Gabriel Weisz, quien pretende que el actor ponga de manifiesto todo aquello que para el espectador resulta imposible hacer público y que, como al actor, lo tortura de manera personal; por tanto, el personaje escénico lo expresa en forma espontánea y no repetitiva, sin taxativas de ninguna especie; de este modo el resultado plástico es ilusorio, pero válido tal vez para un mundo de símbolos que encuentra en la plasticidad la fría representación de una maquinaria ajustada al libreto.

 

Aquellos diletantes del erotismo y de las fantasías sádicas se complacerán con la visión del misterio que emerge desde una jerarquía medieval, rebasa sutilmente los contornos lésbicos, respaldados por el respirar de la materia e imprime en la tortura, el placer: corrupción trágicamente visual, producto del sueño de la pareja, cuyos deseos oníricos, al encontrarse, se convierten en pesadillas.

 

"Condesa sangrienta es un espectáculo de vanguardia expuesto con una gran diversidad dramática, que asume las visiones eróticas femeninas."

Condesa sangrienta es la suma de excepcionales temperamentos, donde destaca el universo femenino, dadas las profundas intenciones de un eros que, por primera vez, tendiente a la liberación, se hace presente a través de símbolos. La temática se desplaza desde el mito prestado de la condesa sangrienta, hasta el de la pareja deseosa de salir de la cotidianeidad arrastrando sus pasiones ocultas y torturantes; para mostrar momentáneas referencias del ámbito lésbico. Condesa sangrienta es un espectáculo de vanguardia expuesto con una gran diversidad dramática, que asume las visiones eróticas femeninas, incluso relaciones sadomasoquistas como el baño de sangre -ritual ceremonioso- de la mítica condesa Bathory.

Un Modelo de Resistencia Escénica Mexicana

por Guillermo Heras

En la ciudad yucateca de Mérida, muy cerca de esos fabulosos tesoros que nos dejó la cultura maya, tales como las que encontramos en lo que fueron núcleos poblacionales, Uxmal, Chichén Itza, Tulum, Izamal y muchas otras. En la Calle 50, entre la 49 y 51 del centro de la ciudad de Mérida, se encuentra la sala teatral que acoge el proyecto de un grupo que acumula ya 30 años de actividad escénica continuada: La Rendija. La dirección general corresponde a Oscar Urrutia, cineasta y artista visual y a una de las más importantes creadoras escénicas mexicanas, Raquel Araujo. Los orígenes del grupo se remontan al año 1988 con las experiencias pioneras que realizaron en la UNAM, y su vinculación a las teorías de El Teatro Personal de Weisz, desarrollando importantes experiencias en el terreno de las “autoperformances”. 

 

Después de asentar su lenguaje en estas prácticas, es a partir del año 2001 cuando el grupo decide asentar su residencia en Mérida y, desde entonces y desde esta ciudad, han lanzado una multiplicidad de proyectos que van desde sus propias producciones, el acogimiento de artistas, el Encuentro Internacional de Performance y las ediciones del Festival de Teatro La Rendija, Iberoamérica en Escena que en el 2019 celebraba su novena edición.

 

Precisamente en la edición, celebrada en septiembre del 2019, tuve el orgullo y el placer de ser director invitado para impartir el Laboratorio Laberintos de Sor Juana, a partir de ese misterioso y fascinante texto que es Primero Sueño. No es mi intención hablar sobre esta experiencia personal que supuso un bagaje de energía creativa que, seguro, va a acompañarme mucho tiempo, sino de mis impresiones como explorador de las geografías latinoamericanas. En la actualidad y sin duda encuentro en ellas muchas más satisfacciones artísticas que por mis propias tierras. Convivir durante días en estas propuestas, diseminadas por todo el continente americano, me proporciona emociones y certezas, más apasionantes, que las producidas en la escena actual europea.

 

Para empezar, me gustaría señalar el propio espacio del grupo, su sala, tan parecida a tantas otras de las llamadas alternativas o independientes de tantos lugares iberoamericanos. La calidez que se respira desde que entras para ensayar, representar o asistir a una representación tiene algo de ceremonia cultural originaria que, quizás, hemos olvidado ante la habitual experiencia de asistir a un teatro al uso. Nada tengo, al contrario contra los viejos teatros a la italiana, al contrario, los adoro; me refiero más bien a cómo se ha ido construyendo la ceremonia burguesa y, casi rutinaria, de acudir hoy al teatro.

 

Me centraré en dos temas que me parecen cruciales para entender el valor de esta experiencia escénica y cultural desarrollada por La Rendija y, en concreto, por la actividad social que el grupo, dirigido por la maestra Araujo, desarrolla con Comunidades de los pueblos de la zona rural más alejada y en los que las carencias de todo tipo son palpables. Raquel lleva tiempo acudiendo a aldeas donde trabaja con los más jóvenes para realizar una doble misión, la específica de acercar la cultura a estos lugares alejados de la acción de los gobiernos y, por otro, desarrollar espectáculos a partir de textos muy alejados del populismo al uso. Entre otros, Shakespeare o Lorca. Revisando su material he podido comprobar que sus experiencias son de alta calidad, complejas y ricas desde el punto de vista de la investigación escénica. Estas experiencias también las ha llevado a cabo en otras zonas del país, habiendo estrenado este año en el prestigioso Festival de Guanajuato. Y, sin embargo, su filosofía es muy clara:

 

“Creemos en las prácticas escénicas que fomentan pequeñas comunidades como agentes transformadores de la sociedad, que la unión de esfuerzos, pequeños o grandes, a favor del bienestar y la sostenibilidad son urgentes en nuestro país”.

 

Así pues esta doble vía, la del grupo profesional que recorre desde hace tiempo los grandes

festivales internacionales y, por otro lado, el compromiso con las comunidades del entorno son señas de identidad que hacen de La Rendija una experiencia de excelencia en el panorama iberoamericano actual.

 

Y hablemos ya del noveno Festival de Teatro La Rendija (Iberoamérica en escena) que tuvo lugar entre los días 6 y 16 de septiembre del 2019, en el que tuve el honor de ser invitado. Mi reflexión más pulsional es que me encontraba en una experiencia festivalera que me sacaba de mis últimas frustraciones de otras experiencias saturadas de programación de espectáculos que, en muchos casos, ya había visto en otros festivales. Del Festival de La Rendija me gusta su escala humana, su falta de pretenciosidad y su conexión con los espectadores de Mérida.

"Esta doble vía, la del grupo profesional que recorre desde hace tiempo los grandes festivales internacionales y, por otro lado el compromiso con las comunidades del entorno son señas de identidad que hacen de La Rendija una experiencia de excelencia en el panorama iberoamericano actual".

 

Por otra parte, esta iniciativa tiene un alto valor al no programar espectáculos que podríamos denominar “de mercado”, sino por apostar por trabajos en proceso, instalaciones escénicas, talleres y laboratorios así como por la residencia de artistas. De este modo y a lo largo de 10 días los ciudadanos de Mérida pudieron acudir a presenciar, entre otras, experiencias como Los laberintos poéticos de Sor Juana; la investigación de Patricio Villareal y el Teatro Ojo, denominada Ocho nuevos presagios; Nada que temer (Aproximación tentativa al estudio del hombre), idea original de Karia Villegas y Lydia Margules; Ácido, coreografía de Verónica Santiago; Teatro para momias, proyecto Granguiñol Psicotrónico, con dramaturgia y dirección de Luis Alcocer; Wilma, de Itzhel G.Razo. También el Taller de Dramaturgia Espresso, a cargo de Ana Lucía Ramírez, autora residente en La Rendija, el Taller Los oficios detrás de la escena, sobre la tarea del fotógrafo teatral, desarrollado por José Jorge Carreón. Presentaciones de libros y una sesión dedicada a la gestión de las Artes Escénicas Iberoamericanas que impartí yo mismo. De la mañana a la noche días intensos en los que el encuentro y la integración son las claves para entender este modelo de festival, tan específico y, a la vez, tan necesario para la propia evolución del concepto de Festival Teatral que llevamos arrastrando desde los años 70 y que después de 50 años estoy convencido que necesita determinados replanteamientos para seguir siendo útil, tanto a la comunidad ciudadana como a la específicamente escénica.

 

Y para terminar nada mejor que unas palabras aparecidas en el Programa de este año. Están firmadas por el grupo, pero, sin duda, aprecio claramente el pensamiento de Raquel Araujo. Casi son un manifiesto; el que corresponde a lo específico de esta edición tiene que

ver con lo de representaba el noveno Festival y su relación con las luciérnagas:

 

“Las luciérnagas aparecen en medio de la noche, en su oscuridad, para emitir un diminuto fulgor, brevemente extendido en un ritual de sinuosos movimientos, que tienen como objetivo la atracción de un compañero. Esas pequeñas luces que vemos cada vez menos en nuestros campos, son sobrevivientes, casi imperceptibles, entre las luces de la ciudad. Así, siguiendo las reflexiones de Pasolini y Didí-Huberman sobre este luminoso insecto, pensamos que el teatro en las pequeñas salas alternativas, es una acción de resistencia y supervivencia. En la escena misma, en el convivio que permite al arte teatral, frágil por naturaleza, cada día encontrar otras formas de imaginación y resiliencia”.

 

Bellas palabras para una bella experiencia teatral.

Publicado originalmente en la Revista especializada en Artes Escénicas Primer Acto

 

Traducciones + Correspondencias:

Sesiones de Escritura Performativa

CONVOCATORIA ABIERTA

 

Teatro de La Rendija convoca al público en general a participar en “Traducciones + Correspondencias: Sesiones de Escritura Performativa”, las sesiones serán en línea, conducidas por Humberto Chávez Mayol y Michael Covian, del 15 de septiembre al 17 de noviembre de 2020, bajo los siguientes estatutos:

 

  1. Ser estudiante o profesional de las áreas de: Comunicación, Teatro, Artes Visuales  o afín a las artes y literatura. 

  2. Tener interés en los temas de género epistolar y creación de textos.

  3. Tener disponibilidad para asistir a sesiones virtuales en Zoom los días martes del 15 de septiembre al 17 noviembre, en horario de 18:00 a 20:00 hrs.

 

Cada sesión propone un encuentro con la literatura, desde una visión epistolar que busca crear caminos de diálogo y escritura como forma de creación colectiva. Los participantes leerán cartas pertenecientes a distintas novelas como ejemplos detonadores para iniciar un proceso creativo de envío de cartas con sus respectivas respuestas, un cruce de distintas voces en el flujo de la escritura.

Los interesados deberán escribir a audienciasrendija@gmail.com para brindar sus datos personales (nombre, edad, profesión, email, teléfono de contacto), así como para compartir en un texto breve su motivo para querer participar en esta convocatoria. Los seleccionados serán posteriormente contactados por correo electrónico para unirse a las sesiones mediante Google Classroom, por lo que será necesario contar con una cuenta de Gmail. El cupo será limitado a 12 personas.

Durante las sesiones se espera que los participantes  tengan una participación activa a través de foros de discusión y sesiones en vivo de análisis de lecturas. La inversión será de $500 MXN, y al finalizar las sesiones se hará entrega de un diploma digital de participación firmado por Teatro de la Rendija y el Maestro Humberto Chávez Mayol.

Cata, un relato hipermedia.

“Cata, un relato hipermedia” consiste en un dispositivo multimedia que habla del cine por medio de sus propios mecanismos de producción. Se trata de una plataforma hipermedia que permite al usuario adentrarse en la gestación y realización de un filme, a través de los elementos que hacen posible la narración cinematográfica.

 

El proyecto está motivado por una sencilla premisa: el cine, como toda forma artística, se encuentra en constante transformación. La tecnología ha jugado un papel fundamental en dicha transformación, no obstante, las vertientes que pueden derivar del encuentro entre arte y tecnología están aún en pleno desarrollo.

 

La principal estrategia es la propia plataforma hipermedia que permite el flujo entre documentos audiovisuales, mediante asociaciones libres determinadas por el usuario. Está compuesta por cinco áreas temáticas definidas en cinco ejes en función de su interacción dentro del proceso de producción fílmica. 

 

"Las herramientas de creación cinematográfica actuales nos permiten acercarnos a formas alternativas de producción que abren un horizonte de posibilidades en el cine independiente"

Estos ejes son los departamentos que hacen posible la realización de una película: la Dirección, la Producción, la Fotografía y la Dirección de Arte; dejando como tema central o eje rector, el relato cinematográfico estructurado a partir del mediometraje “Cata”.

 

El relato “Cata” está basado en una historia real ubicada en la década de los años veinte, en el siglo pasado, la cual nos proporciona elementos de recreación de época que plantean retos específicos de Producción y Dirección de Arte. Asimismo, como parte del relato global, nos ofrece la posibilidad de crear rompimientos claros entre la ficción y el documental, entre el presente y el pasado. 

 

Las herramientas de creación cinematográfica actuales nos permiten acercarnos a formas alternativas de producción que abren un horizonte de posibilidades en el cine independiente.

Sinopsis de Cata

Embarazada, Cata prepara sus maletas para hacer el largo viaje por tren de San Antonio, Texas, a la Ciudad de México, con el propósito de dar a luz a su cuarto hijo, conforme la voluntad de su marido, médico exiliado en Estados Unidos después de la revolución. 

 

Sorprendidos por la noticia de la llegada del piano, obsequio del Doctor a su esposa, los habitantes de la Quinta nos revelan el lado oculto de un matrimonio al borde del colapso.

Sobre Oscar Urrutia

Director, guionista y cinefotógrafo, nace en la ciudad de México en 1964. Egresado del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos (CUEC), también realizó estudios en Artes Visuales y Educación Artística. Su obra creativa abarca cine, documental, escultura, arquitectura, escenografía, iluminación, performance y fotografía.

 

Su inquietud sobre múltiples disciplinas artísticas y su trayectoria personal –más de treinta años de labor continua– lo han llevado a recorrer un vasto campo en el territorio de la creación. 

 

Rito Terminal (1999) es su primera película como director de largometraje; además de ser autor de los cortometrajes Cata (2014), Coda (2009), Reflejos (2008), Lección (2007) y Cuervo (1989); el mediometraje Reportaje Gráfico (1992); y los documentales En busca del Hombre Sagrado (2005), Timing (2004), La Mestiza del buen ver (2004), II Encuentro de Performance (2004), El Protector de la Luz (2003), Callejeros (1994), Danza de la Culebra (1994), Historia del Comercio (1993); así como los videos experimentales Computer File (1994), Estrategias Fatales (1991) y Círculo, Circulación Circular (1990).

 

Su ópera prima Rito Terminal (1999) ganó el Premio de la Crítica Nacional a la Mejor Película de Largometraje en la XV Muestra de Cine Mexicano de Guadalajara, un Premio Ariel y catorce nominaciones otorgadas por la Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas incluyendo Mejor Película, Mejor Director, Mejor Guión y Mejor Ópera Prima. Sus trabajos cinematográficos han participado en una treintena de festivales y muestras nacionales e internacionales.

 

Como escenógrafo e iluminador, ha sido invitado a colaborar en diversos proyectos escénicos en México, Colombia, Estados Unidos, España y Japón. A partir de 1991 es colaborador y productor del grupo de teatro La Rendija.

 

El proyecto actual se realizó como parte del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes.

Sobre K'in Producciones

K’in Producciones es una productora audiovisual independiente con base en Mérida Yucatán. Su producción da inicio en 2003 con el documental El protector de la luz, seguido por el II Encuentro de Performance (2004), La Mestiza del buen ver (2004),  Timing (2004) y En busca del Hombre Sagrado (2005). Asimismo cuenta con los cortometrajes Lección (2007), Reflejos (2008) y Coda (2009) agrupados en la trilogía Retrato al natural, tres ensayos eróticos.

 

Profunda Piel

o la reinvención del teatro autobiográfico documental de La Rendija en Yucatán.

La Rendija obtuvo las Ayudas a Experiencias de Creación en Residencia de Iberescena, para llevar a cabo el proyecto Profunda Piel, poéticas documentales. Residencia de creación. Un laboratorio de creación con participantes de España, Argentina, Mérida y Veracruz. Es un proyecto que, en esta primera etapa se llevará a cabo a través de distintas plataformas digitales, pero que desembocará en una segunda residencia y laboratorio a realizarse de manera presencial  en 2021.

"Cada uno de los ponentes ha trabajado con la autobiografía como semilla generadora en su proceso creativo, y cada uno trabajará desde su metodología para generar una serie de piezas con los demás participantes del laboratorio".

La metodología consiste en un laboratorio escénico colaborativo entre Toni Cots, Esther Freixa, Juliana Muras, Patricia Gutiérrez, Virginia Rodríguez, Ana Lucía Ramírez, Humberto Chávez Mayol, Raquel Araujo, Oscar Urrutia y otros invitados. El propósito del encuentro, cuya primera etapa se llevará a cabo de manera virtual, será reflexionar sobre las formas en las que la autobiografía se relaciona con las poéticas documentales y los procesos narrativos para la escena.  

 

Cada uno de los ponentes ha trabajado con la autobiografía como semilla generadora en su proceso creativo, y cada uno trabajará desde su metodología para generar una serie de piezas con los demás participantes del laboratorio.


Esta primera aproximación comenzará el 16 de noviembre y terminará la primera etapa el 5 de diciembre, en este periodo de tiempo los participantes trabajarán en distintos módulos de acuerdo a las metodologías particulares antes mencionadas.

 

Esta residencia permitirá a Teatro de La Rendija revisitar sus orígenes como compañía en los que la autobiografía y el teatro personal inspiraron montajes como “La Condesa Sangrienta” y “Horizonte de Sucesos” pero es también una oportunidad para acercar “las poéticas documentales” al público local y abrir una brecha hacia otro tipo de teatro de la mano de artistas reconocidos a nivel internacional. Poéticas documentales es una manera de nombrar, acuñada por Humberto Chávez Mayol, a proyectos artísticos que indagan formatos con cruces entre documento y ficción, entre ficción y autobiografía. ¿De qué manera mi biografía atraviesa mi trabajo escénico? Si mi cuerpo es un archivo de memoria ¿De qué manera despliego esa información en mi trabajo escénico?

 

Entre los participantes se encuentran Toni Cots y Esther Freixa que se conectan desde Barcelona, España; Juliana Muras de Buenos Aires, Argentina; Patricia Gutiérrez de Ciudad de México; Virginia Rodríguez de Cáceres, España; Ana Lucía Ramírez de Xalapa, Veracruz; y entre los locales, estarán: Humberto Chávez, Raquel Araujo,  Oscar Urrutia, David Hurtado, Saire Simón, Silvia Káter, Susan Tax, Nara Pech, Aida Segura, Dayana Borges, Anna Díaz, Mabel Vazquez, Carmen Ordóñez,  David Hurtado, Erik Soto Rodríguez y Pedro Massa Geded.

 

Juntos generarán piezas y materiales, a partir de las metodologías presentadas y las propias, generando un cruce interdisciplinario. El laboratorio propone un encuentro de obra en proceso, y serán generados bocetos de miniaturas escénicas, apuntes de obra de los participantes.


SEDE V 2.1

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